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jueves, 19 de abril de 2012

En las rocas.


Cuando hablamos por teléfono,la otra vez, hacía pausas que duraban segundos .
Pausas apuradas por tragos como secuencias idénticas ,pausas ahogadas en euforia .         
Era obvio  que estaba tomando.

Se sostenía en el vaso para argumentar todo eso que ya me había explicado antes con otros vasos igualmente cargados. .


Y los silencios venían a remarcar con trazos flúo aquella situación.

No le daba vergüenza tomar mientras me hablaba porque le salían palabras nuevas como brotes de un jazmin o como pedacitos de tela florida de esas que se encuentran en las veredas de las retacerías de Once.

Hablaba de cosas de todos los dias pero lo hacía como si estuviera parado en otro ángulo de la vereda  a dos cuadras del almacén , por encima del kiosco , detrás de la garita para bondis.

Pa ra entenderlo, decidí ir por mi vaso y por mis alas.

2 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No está mal. Bien escrito.

el oso dijo...

Se sostenía en el vaso... Exactamente la descripción que hago de un amigo mío. Supongo que yo me sostendré de alguna otra cosa.
Besos